El hombre es una errata pensante” (Machado de Assis)

lunes, 21 de marzo de 2011

En mi clase somos más de 100 personas. Si se multiplica esa cifra por todas las universidades españolas que imparten la carrera se obtienen miles y miles de periodistas cada año con unas expectativas muy altas para encontrar el trabajo de su vida. Tanta gente buscando un puesto es inviable ya que no todos lo encontrarán.

¿Y qué marca la diferencia entre los parados y los que empezarán a trabajar? Si obviamos el enchufe, la respuesta es la formación. Como estudiante de periodismo, soy consciente de que a cuantas más clases o cursos asista mejor me irá a partir del día salga de la universidad. No sólo porque sabré enfrentarme a las tareas que me manden desarrollar, que también, pero principalmente, porque mi currículum se alargará considerablemente. Y es que parece que los empresarios contratan según el peso del currículum.

Por esta razón, ¿por qué no estudiar idiomas? Además, dada la sociedad multiculural, interconectada y global en la que vivimos no estaría mal que pudieramos comunicarnos con gente que esté fuera de las fronteras de nuestro país, que son muchas. Como no podemos esperar que otros hablen nuestra lengua, ¡hablemos nosotros la suya! El aprendizaje de otro idioma es muy complejo pero muy satisfactorio a largo plazo. Además cuantas más aprendas, más sencillo te parecerá conocer la siguiente. 

Sé que no hablo de nada nuevo, pero no está mal recordarlo de vez en cuando.
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4 comentarios:

  1. Certificado: la guerra es el idioma universal. Mientras el frente queda para las víctimas, un ejército innumerable e invisible se atrinchera en las redes sociales. Las gentes corrientes y molientes, sin hacer ruido, se preguntan si los que gobiernan en el mundo no podrían estar más civilizados. Triunfa, sin embargo, el lenguaje bárbaro: la fuerza.

    En una biografía del Príncipe de Metternich se da cuenta de un encuentro entre éste y Napoleón en Dresde. En un momento de la entrevista, Metternich se permitió cuestionar los proyectos de grandeza bélica de Napoleón, diciéndole que ya sólo le quedaba un ejército de niños. Napoleón contestó con soberbia: "Aunque la victoria me cueste un millón de soldados..." Pero Metternich no le dejó terminar la frase, y con su calma proverbial le atajó: "Abramos las ventanas, Sire, para que toda Europa pueda oír sus palabras". Napoleón, enfurecido, se puso a dar vueltas por la habitación, y al pasar ante Metternich, tiró su sombrero a los pies de éste, que no se inmutó en absoluto, y al fin fue el propio Napoléon el que tuvo que agacharse a recogerlo. Metternich sentenció la conversación: "Sire, estáis perdido". Evidentemente, aquel gesto de no recogerle el sombrero marcó el comienzo del declive de Napoleón. Uno era un bárbaro y otro un hombre civilizado, y en aquel momento se impuso la civilización. Hoy ya no estamos tan seguros de que vaya a ocurrir así. Estamos todos encantados con nuestro fusil de cibertiradores.

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  2. Me gusta tu metáfora de nosotros como soldados del ejército de las redes sociales. Un batallón que, según lo visto, ni los centuriones podrían doblegar. Yo preparo mi fusil día a día, y varias veces igual que todos los débiles jóvenes españoles. Ojalá fuera capaz de sublevarme contra mi arma y firmar la Paz. Así dedicaría el tiempo a cosas mejores que guerrear.

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  3. María, en tu caso, además del curriculum vitae en un futuro, seguro que valdrá mucho más lo trabajadora y constante que eres. Espero que lo vean, porque es obvio sólo con ver este minucioso blog. Ánimo.

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  4. Por supuesto la mejor formación , no tanto en cantidad como en calidad, y el conocimiento de idiomas -que mil años después continuan atragantándoseles a los españoles en general- son ingredientes básicos en el logro personal, pero también en el colectivo de la profesión. Interesantísimo blog que merece continuidad. Soy ya seguidor tuyo.
    Saludos blogueros

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